En el camino hacia un desarrollo sostenible y resiliente, las organizaciones de todo el mundo enfrentan el desafío de integrar prácticas responsables que equilibren la rentabilidad, el cuidado ambiental y el bienestar social. En este escenario, las normas ISO han dejado de ser simples certificaciones para convertirse en marcos estratégicos que ayudan a las empresas a responder de manera concreta a las demandas de inversionistas, consumidores y reguladores.

A continuación, revisamos las principales normas ISO vinculadas a la sostenibilidad y cómo Chile se compara frente a estos estándares internacionales:
ISO 14001:2015 – Sistemas de Gestión Ambiental
Permite a las organizaciones identificar, gestionar y reducir sus impactos ambientales.
En Chile, esta norma es ampliamente utilizada, especialmente en sectores clave como la minería, la agroindustria y la energía, alineándose con la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor) y el Sistema Nacional de Certificación Ambiental.
ISO 14064:2018 – Gestión de Gases de Efecto Invernadero
Proporciona metodologías para la cuantificación y verificación de emisiones de GEI.
Chile ha avanzado con su Registro Nacional de Emisiones y Remociones de Gases de Efecto Invernadero (REMI) y su compromiso de carbono neutralidad al 2050, pero aún pocas PYMEs adoptan ISO 14064 formalmente.
ISO 26000 – Guía de Responsabilidad Social
No certificable, pero establece principios para la responsabilidad social y sostenibilidad organizacional.
En el país, muchas empresas se alinean con esta norma a través de sus reportes de sostenibilidad, especialmente aquellas adheridas al Pacto Global Chile y sus principios de ESG.
ISO 37301:2021 – Sistemas de Gestión de Cumplimiento
En un contexto de alta fiscalización ambiental y social, este estándar guía la creación de sistemas efectivos de cumplimiento normativo.
Chile ha visto crecer su adopción tras la nueva Ley de Delitos Económicos (2023) que obliga a las empresas a robustecer sus modelos de prevención y cumplimiento.
ISO 27001:2013 – Seguridad de la Información
Aunque no directamente ambiental, la gestión segura de la información es crítica para la sostenibilidad, especialmente ante amenazas cibernéticas y la creciente digitalización.
En Chile, las industrias financiera, telecomunicaciones y energética lideran su implementación.
ISO 14007 & 14008 – Valoración y Evaluación Financiera de Impactos Ambientales
Permiten cuantificar y reportar los impactos ambientales en términos económicos.
A nivel local, son poco conocidas, pero clave para avanzar en la medición del costo real de la huella ambiental, especialmente en sectores exportadores.
ISO 20400:2017 – Compras Sostenibles
Fomenta cadenas de suministro responsables, eficientes y sostenibles.
En Chile, esta norma es fundamental para sectores exportadores que deben cumplir estándares de sostenibilidad en mercados como la Unión Europea y EE.UU. Sin embargo, aún falta masificarla en proveedores locales.
ISO 37001:2016 – Gestión Antisoborno
Aborda la prevención, detección y tratamiento de sobornos, fortaleciendo la ética corporativa.
La aplicación en Chile es relevante dado el marco regulatorio y el aumento de exigencias de gobernanza (ESG) de inversionistas internacionales.
ISO 50001:2011 – Gestión de la Energía
Permite optimizar el consumo energético y reducir las emisiones asociadas.
Aunque Chile ha avanzado en energías renovables (27% de la matriz eléctrica en 2024), aún es baja la cantidad de empresas certificadas bajo esta norma, especialmente fuera del sector industrial.
ISO 14040 & 14044 – Evaluación del Ciclo de Vida (LCA)
Instrumentos clave para evaluar el impacto de productos y servicios a lo largo de su ciclo de vida.
En Chile, aún son poco utilizadas, aunque se integran progresivamente en sectores como envases y embalajes, en línea con la Ley REP y la demanda de trazabilidad de impacto de consumidores y retailers.

¿Cómo está Chile frente a los estándares ISO de sostenibilidad?
- Minería, agroindustria y energía son los sectores con mayor adopción.
- Pymes y empresas locales aún muestran rezago, principalmente por desconocimiento o falta de recursos.
Tendencia: el aumento de regulaciones ambientales y sociales, tanto nacionales como internacionales, acelerará la adopción de estas normas en los próximos años.
Desafío: no basta con certificarse, sino integrar estos marcos de manera estratégica y vinculante con los objetivos de sostenibilidad y rentabilidad de cada organización.
La sostenibilidad es más que una narrativa, es una gestión basada en evidencia, ética y resultados.
