En un Chile que avanza con fuerza hacia modelos económicos más justos, responsables y regenerativos, las organizaciones del tercer sector —particularmente las fundaciones y corporaciones sin fines de lucro— están llamadas a jugar un rol estratégico en la creación de valor social. Pero, ¿cómo asegurar que realmente cumplan su misión y no se queden en buenas intenciones? La respuesta está en una palabra clave: gobernanza.
El Centro de Filantropía e Inversiones Sociales de la Universidad Adolfo Ibáñez (CEFIS UAI), junto a la Fundación San Carlos de Maipo, lanzó una completa guía que propone un modelo de gobernanza efectivo, con principios aplicables tanto a grandes fundaciones filantrópicas como a organizaciones sociales que buscan levantar fondos con una causa. Y lo más interesante: adapta principios tradicionales del mundo empresarial —como estrategia, control y sostenibilidad— al contexto social, mostrando cómo ambos mundos pueden retroalimentarse para maximizar el impacto positivo.
Gobernanza: No es un «checklist», es una función estratégica
La guía parte con una afirmación contundente: gobernanza no es una posición jerárquica, sino una función organizacional. No basta con tener directores bienintencionados; se requiere una estructura profesional que alinee todos los esfuerzos al propósito institucional. El texto es claro: “La gobernanza es el timón que guía a la organización hacia la implementación de su misión”.
En tiempos donde la filantropía institucional crece —y con ello, los incentivos tributarios para canalizar donaciones—, se vuelve imperativo garantizar que esos recursos generen verdadero bienestar. La gobernanza se transforma así en un sistema de accountability con responsabilidad social, ética y financiera.
Cuatro ejes para una gobernanza efectiva (y sostenible)
La propuesta se estructura en torno a cuatro ejes estratégicos, claves para cualquier entidad que busque impacto social con visión de largo plazo:
- Claridad en el propósito: La misión debe ser más que un eslogan; tiene que guiar decisiones, estrategias y evaluaciones. Una organización con misión confusa no puede proyectar ni medir su impacto.
- Composición del directorio: Se requiere diversidad, compromiso y competencias técnicas alineadas al foco de la entidad. No basta con la buena voluntad: gobernar exige preparación.
- Funcionamiento del directorio y relación con la dirección ejecutiva: Una buena gobernanza distribuye roles con eficiencia. Exige liderazgo compartido, procesos fluidos y mecanismos claros de evaluación.
- Legitimidad y vínculo con el entorno: Sin confianza social, no hay sostenibilidad posible. Las organizaciones deben rendir cuentas con transparencia, demostrar resultados e integrar activamente a sus stakeholders.
Filantropía y negocios: ¿enemigos o aliados?
Quizás uno de los puntos más provocadores de la guía es la invitación a repensar la relación entre empresas y fundaciones. ¿Puede una fundación empresarial estar alineada con la estrategia de su empresa madre sin perder legitimidad? La respuesta es sí, siempre y cuando se garantice su independencia, se transparente su propósito y se definan claramente los beneficiarios. En otras palabras, la filantropía estratégica no es pecado si es coherente y bien gestionada.
Esto cobra especial relevancia en el actual contexto de inversiones sostenibles, donde cada vez más empresas integran criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y buscan generar valor compartido.
Hacia una gobernanza regenerativa
Desde Tiempos Sustentables creemos que la gobernanza efectiva no sólo es un tema técnico o legal. Es, por sobre todo, un vehículo ético para sostener el cambio que muchas fundaciones, empresas con propósito y organizaciones de la sociedad civil están impulsando. En un país que busca cerrar brechas, enfrentar la crisis climática y reconstruir confianzas, contar con estructuras sólidas de gobierno no es un lujo: es un deber urgente.
Esta guía, disponible de forma gratuita, debiera estar en el escritorio (y en el corazón) de toda organización con vocación de impacto. Porque gobernar bien no es sólo hacer lo correcto: es hacerlo bien, con propósito y con futuro.
