Cuando se habla de sostenibilidad, muchas veces el imaginario colectivo se limita al reciclaje, la eficiencia energética o la reducción de huella de carbono. Si bien estas acciones son cruciales, representan solo una parte de lo que realmente implica la sostenibilidad. En el contexto empresarial, ser sostenible no es solo «verde», sino también profundamente humano: tiene que ver con la promoción de los derechos humanos, la equidad de género, la inclusión y el bienestar de las comunidades con las que las empresas interactúan. En un mundo marcado por la desigualdad y la creciente presión social hacia una mayor transparencia y responsabilidad corporativa, ignorar el componente social ya no es una opción. Según el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, las empresas sostenibles son aquellas que “actúan de manera responsable en lo ambiental, social y de gobernanza (ESG), y que entienden que su crecimiento está vinculado al bienestar de las personas y del planeta” (UN Global Compact, 2023).
Promover la igualdad de género, los derechos humanos y la inclusión no es solo una cuestión ética, sino también estratégica. Diversos estudios han demostrado que las empresas con mayor diversidad de género en sus equipos directivos tienen un mejor desempeño financiero (McKinsey & Company, 2020). Asimismo, compañías que respetan los derechos laborales y crean entornos seguros y equitativos experimentan mayor lealtad del cliente, mejor reputación y mayor atracción y retención de talento.
¿Qué significa llevar esto a la práctica?
Adoptar un enfoque social en la sostenibilidad implica acciones concretas como:
- Implementar políticas de igualdad de género en todos los niveles, incluyendo procesos de selección, salarios, promociones y liderazgo.
- Adoptar mecanismos de debida diligencia en derechos humanos, alineados con los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de la ONU.
- Fomentar ambientes laborales inclusivos y libres de violencia o discriminación, con protocolos claros para prevenir y atender el acoso.
- Colaborar con comunidades locales, respetando su cultura, ofreciendo empleos dignos y promoviendo el desarrollo sostenible a nivel territorial.
- Transparencia y rendición de cuentas, a través de informes ESG o de sostenibilidad que integren indicadores sociales verificables.
Para que los compromisos sociales dentro de las empresas no se queden en el papel, es fundamental que existan equipos preparados que puedan integrar estos principios en las operaciones del día a día. Personas con conocimientos en derechos humanos, igualdad de género, inclusión y sostenibilidad social pueden facilitar el diseño de estrategias más coherentes y efectivas.
Contar con estas capacidades dentro de la organización permite identificar riesgos, mejorar las relaciones con comunidades y grupos de interés, y fortalecer la rendición de cuentas. Más que depender de una sola figura o área, se trata de construir una cultura organizacional comprometida, en la que distintas personas y departamentos trabajen en conjunto para generar impactos positivos, medibles y duraderos.
En este contexto, la sostenibilidad social no debe verse como un “extra”, sino como parte central del ADN de las empresas responsables. Una compañía que no cuida a las personas que trabajan con ellas, no escucha a las comunidades afectadas por sus operaciones, o no promueve la equidad, difícilmente podrá llamarse sostenible, por más que compense su huella de carbono. Invertir en justicia social dentro de las empresas no solo es lo correcto; es lo inteligente. Porque una economía verdaderamente sostenible solo será posible si pone en el centro a las personas.
Fuentes consultadas:
- Pacto Mundial de las Naciones Unidas. (2023). Una introducción a los vínculos entre los principios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y las materias fundamentales de ISO 2600 https://d306pr3pise04h.cloudfront.net/docs/publications%2FUNGC_ISO_ES.pdf
- McKinsey & Company. (2020). Diversity Wins: How Inclusion Matters. https://www.mckinsey.com/featured-insights/diversity-and-inclusion/diversity-wins-how- inclusion-matters#/
- Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. (2018) Informe del Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas sobre la “Tercera Consulta regional para América Latina y el Caribe: Implementación de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos, en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. https://docs.un.org/es/A/HRC/38/48/Add.3

Erika Alvarez Velásquez
Máster en derechos humanos y educación para la paz y especialista en género y desarrollo sostenible.
