La integración de la equidad de género en los criterios de sostenibilidad, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) ha dejado de ser un tema secundario para convertirse en una necesidad estratégica en el mundo empresarial actual. Con la intensificación de las regulaciones a nivel global, las compañías, especialmente las grandes corporaciones y multinacionales, deben prepararse para cumplir con normativas cada vez más exigentes que incluyen indicadores de equidad de género.
Un entorno regulatorio en transformación
En los últimos años se ha observado una evolución en el marco normativo que obliga a las empresas a revelar de manera transparente sus indicadores de desempeño ESG. Un análisis realizado por la Taskforce ESG de BDO Global concluyó que, a nivel mundial, casi el 84% de las compañías se encuentran sujetas a alguna obligación o requerimiento normativo asociado a aspectos ambientales, sociales y de gobernanza. Este alto porcentaje se aplica principalmente a grandes empresas en mercados desarrollados, donde la presión de los inversionistas y stakeholders exige una mayor rendición de cuentas y transparencia (BDO, 2021).
Además, las directrices internacionales – como la Directiva sobre Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) en Europa – y diversas iniciativas regionales han impulsado a las organizaciones a revisar sus modelos de gestión. La emergente necesidad de incorporar indicadores de género en los procesos ESG responde a la doble exigencia de cumplir con la normativa y de demostrar que la equidad es un motor de crecimiento y competitividad.
Estrategias para la preparación y adaptación
Para estar a la altura de estas nuevas exigencias, las empresas deben adoptar estrategias que integren la equidad de género en su ADN organizacional. Entre estas estrategias se pueden destacar:
- Medición y seguimiento con perspectiva de género: No basta con reportar la proporción de mujeres en puestos directivos; es esencial analizar el acceso a oportunidades, condiciones laborales igualitarias y la existencia de brechas salariales. La incorporación de indicadores específicos permite identificar áreas de mejora y desarrollar planes de acción concretos.
- Criterios de equidad en la gestión de la cadena de valor: Integrar estándares que favorezcan a proveedoras y empresas de servicios lideradas por mujeres no solo fortalece la imagen corporativa, sino que también genera un impacto real en las comunidades donde operan las organizaciones.
- Uso de auditorías y herramientas de autodiagnóstico: Instrumentos como la Herramienta de Autodiagnóstico de Brechas de Género WEP – basada en los Principios para el Empoderamiento Económico de las Mujeres (WEP, por sus siglas en inglés) – facilitan a las empresas la evaluación interna de sus políticas de igualdad. Dicho instrumento, desarrollado en colaboración por ONU Mujeres y el Pacto Global de Naciones Unidas, permite identificar áreas de mejora y establecer una hoja de ruta para potenciar la equidad (UN Women, 2016; UN Women, 2022).
Impacto Financiero de la Equidad de Género
La integración de prácticas inclusivas en las estrategias de sostenibilidad, sociales y de gobernanza (ESG) no se limita a cumplir con obligaciones normativas, sino que se ha convertido en una fuente de creación de valor en el ámbito financiero. Con la creciente demanda de transparencia y responsabilidad social, las políticas que promueven la equidad de género ofrecen ventajas competitivas que potencian tanto la reputación como el desempeño financiero de las empresas.
Un ejemplo de esta tendencia se observa en el sector de los fondos de inversión sostenibles. Fondos como Santander Sostenible Acciones y el BlackRock Global Funds – Future of Transport Fund han adoptado evaluaciones integrales que, además de analizar aspectos ambientales y de gobernanza, incluyen indicadores claves de diversidad e igualdad de género. Según Inversiones24 (2023) y Rankia (2024), estos fondos han mostrado rendimientos comparables a los de fondos tradicionales, lo que evidencia que la inclusión no solo es un imperativo ético, sino también una estrategia financiera sólida.
Además, estudios internacionales han demostrado que las empresas que cuentan con una mayor representación de mujeres en su fuerza laboral pueden alcanzar hasta un 42% más de retorno sobre sus ventas. Este hallazgo, reportado por Forbes (2016), refuerza la idea de que la equidad de género actúa como un impulsor de rentabilidad, aportando un valor agregado significativo a las organizaciones que adoptan modelos de negocio inclusivos.
Conclusiones y perspectivas futuras
El panorama normativo en materia ESG continúa evolucionando, y la inclusión de la equidad de género se posiciona como un elemento fundamental para la sostenibilidad empresarial. Las compañías que integren prácticas inclusivas no solo estarán mejor preparadas para cumplir con los requerimientos legales, sino que también fortalecerán su competitividad en el mercado y atraerán inversores comprometidos con la responsabilidad social.
La adopción de herramientas de diagnóstico, la revisión de la cadena de suministro y la adhesión a iniciativas como los Principios WEP demuestran que la equidad de género es una ventaja estratégica. Frente a un entorno en constante cambio, la transformación hacia modelos de negocio más inclusivos se traduce en resiliencia y crecimiento a largo plazo.
Referencias
- BDO. (2021). El creciente mapa normativo en materia Environmental, Social and Governance y su impacto en las organizaciones. BDO España.
- Forbes. (2016). La igualdad de género impulsa la rentabilidad empresarial. Forbes.
- Rankia. (2024, 21 de enero). Mejores fondos y ETFs de inversión sostenible.
- UN Women. (2016). Principios para el Empoderamiento Económico de las Mujeres (WEP). UN Women – Colombia.
- UN Women. (2022). Herramienta de Autodiagnóstico de Brechas de Género WEP. UN Women – Ecuador.
- Inversiones24. (2023, 23 de noviembre). Los 7 mejores fondos ESG para invertir en 2025. Recuperado de https://www.inversiones24.com/mejores-fondos-esg/

Ivonne Yupanqui
Especialista en sostenibilidad social, equidad de género y gestión de impacto en proyectos de desarrollo, con más de 15 años de experiencia en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas y programas en contextos de emergencia y desarrollo sostenible.
