Energía Undimotriz: El Pacífico Impulsa el Futuro Sostenible de Chile

El cobre sigue siendo una base fundamental para la economía de Chile, y la sostenibilidad de esta industria es crucial para el futuro del país.

Se proyecta que, para el año 2034, el agua de mar representará el 66% del abastecimiento de agua para la minería del cobre. Esto subraya la creciente transición hacia fuentes hídricas no convencionales, según el estudio “Proyección de Consumo de Agua en la Minería del Cobre 2024-2034” de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco). El informe señala un aumento del 113,2% en el uso de agua de mar respecto a 2023, alcanzando 14,5 m³/s en 2034.

Pablo T. Silva Jordán, consultor en proyectos de recursos hídricos, destaca los desafíos que enfrenta la desalación para alcanzar estos niveles: “desarrollar infraestructura compartida entre faenas, contar con planificación territorial que permita plantas desaladoras con capacidad de abastecer múltiples proyectos o sectores, e incorporar tecnologías de bajo impacto ambiental, manteniendo un consumo energético que preserve la competitividad del sector minero. Este cambio hace más evidente la necesidad de diversificar las fuentes de agua para asegurar la continuidad y sostenibilidad de las operaciones mineras en un contexto de escasez hídrica”.

La discusión no se limita solo a la desalación, sino también a las fuentes de energía para el proceso de ósmosis inversa. Chile posee una ventaja significativa: sus cuatro mil kilómetros de costa, que ofrecen un gran potencial para el uso de la energía undimotriz, aquella que se genera a partir de la fuerza del mar.

Carlos Fredes García, gerente de Desarrollo de Oneka Chile, afirma que «esta energía no convencional emerge como una fuente inagotable y poco explorada, con el potencial de transformar el panorama energético y de gestión hídrica de nuestro país».

A nivel mundial, el potencial de la energía undimotriz es extraordinario. “Con 336.000 km de litoral disponibles podrían producirse hasta 29.000 TWh al año, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Esta cifra podría cubrir una parte significativa de la demanda energética del planeta, a pesar de ser una fuente relativamente desconocida”, explica Ramón Rubio de Castro, fundador deThe Water MBA.

En Chile, una de las aplicaciones más prometedoras de esta tecnología es la desalinización de agua de mar. Fredes García explica que «las boyas hidráulicas, al transformar el movimiento del mar en presión mecánica, impulsan directamente el proceso de ósmosis inversa». Este enfoque 100% mecánico evita la pérdida de eficiencia de las conversiones energéticas tradicionales, ofreciendo una solución más eficiente, limpia y resiliente, que puede beneficiar tanto a la minería del cobre como a las comunidades costeras que enfrentan escasez de agua potable.

Rafael Palacios, director ejecutivo de la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES), señala que precisamente “el desarrollo de sistemas de osmosis inversa de fuentes undimotriz puede impulsar significativamente el uso de agua desalada en Chile, ya que existe una sinergia natural entre ambas: las plantas desaladoras se ubican en zonas costeras donde el potencial del oleaje chileno es de los más altos del mundo”.

“La energía undimotriz también es más respetuosa con el medio ambiente porque no utiliza ningún proceso químico”, dice Fredes. Además, los sistemas modulares y la operación en alta mar de estas boyas permiten una dispersión más amplia, minimizando su impacto en la salinidad del océano y reduciendo la degradación del ecosistema marino. Rafael Palacios agrega que “tecnologías como las boyas-desaladoras (por ejemplo, las de Oneka Technologies) permiten convertir directamente la energía de las olas en agua potable sin pasar por la red eléctrica, lo que reduce costos y huella de carbono”.

En Chile, ya se están desarrollando experiencias concretas con estos sistemas, abriendo una nueva era en la desalinización sostenible impulsada por el océano.

La pregunta que ronda es cuáles son los desafíos que debe sortear la tecnología de osmosis inversa de fuentes undimotriz permitirá impulsar más el uso de agua desalada en Chile. “Su adopción dependerá de superar ciertas barreras, como la reducción de costos (hoy aún altos), la mejora en el marco regulatorio y el financiamiento de proyectos piloto que permitan establecer parámetros operacionales y grados de confiabilidad que permitan escalar la tecnología a niveles industriales o de poblaciones costeras”, explica el director ejecutivo de ACADES.

Otros usos de la energía undimotriz

La energía undimotriz va más allá de generar electricidad para la ósmosis inversa de la desalación. También es capaz de:

  • Producir energía térmica: Calentando agua en hogares, piscinas e industrias mediante sistemas de absorción o intercambio de calor. Esto reduce la dependencia de combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero, utilizando una fuente inagotable de energía renovable.
  • Producir hidrógeno: Presenta un gran potencial en la producción de hidrógeno, un combustible limpio del futuro. Los electrolizadores impulsados por las olas separan las moléculas de agua para generar hidrógeno, que puede almacenarse y usarse en celdas de combustible.
  • Climatización de edificios y refrigeración industrial: Mediante bombas de calor o sistemas de absorción que usan la energía cinética del mar para calentar o enfriar.
  • Alimentar sistemas de iluminación: Puede alimentar sistemas de iluminación en zonas costeras remotas, ofreciendo una solución sostenible para comunidades con acceso limitado a la electricidad.
Carlos Rubilar

Carlos Rubilar Camurri

Periodista y Executive MBA. Cuenta con 25 años de experiencia profesional en comunicación estratégica, educación superior y política, tanto en el sector privado como público. Se ha especializado Comunicación Estratégica, Asuntos Públicos y Sostenibilidad, con un enfoque en asuntos hídricos, medioambientales y criterios ESG.

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