El Gran Dolor de Muchas Empresas

En la era actual, la sostenibilidad se ha convertido en un pilar fundamental para la estrategia y reputación corporativa. Sin embargo, detrás de ambiciosos reportes y compromisos ESG, se esconde un dolor silencioso y persistente para muchas organizaciones: la dificultad de lograr que sus propios colaboradores comprendan y se alineen genuinamente con el desarrollo sostenible.

Si bien las empresas invierten cada vez más en iniciativas de sostenibilidad, la desconexión interna es alarmante. Según un estudio de PwC de 2023 sobre Estrategias de Sostenibilidad Corporativa, aunque el 85% de las empresas reconoce la importancia de la sostenibilidad, solo un 37% ha logrado integrar plenamente sus objetivos en todas las funciones y niveles de la organización. Esto sugiere una brecha significativa entre la intención y la ejecución, donde el capital humano juega un rol crítico.

El problema radica en que, para una gran parte de los empleados, el concepto de desarrollo sostenible sigue siendo abstracto. Lo perciben como una «moda» corporativa o una responsabilidad exclusiva de un departamento específico, y no como una parte intrínseca de su quehacer diario. No logran ver cómo su trabajo, por pequeño que parezca, contribuye a la reducción de la huella de carbono, a la equidad social o a la buena gobernanza. Cuando se les pide «ser sostenibles», no entienden el » para qué» ni el «cómo» en su realidad concreta, ya sea en la cadena de suministro, en la interacción con clientes o en la gestión de residuos.

Este escenario genera un doble desafío para las áreas de Comunicaciones y Sostenibilidad, que sufren este problema a diario. Su rol es traducir los complejos objetivos estratégicos en mensajes claros y accionables, pero a menudo se encuentran con un muro de incomprensión y apatía. Dedican incontables horas a desarrollar campañas internas, materiales informativos y métricas de impacto, solo para ver cómo la información no permea o no se traduce en cambios de comportamiento significativos. Esta desconexión se convierte en una fuente de frustración, limitando su capacidad para impulsar una cultura verdaderamente sostenible y convirtiendo la comunicación en un esfuerzo unidireccional.

Esta falta de comprensión se traduce en una desconexión palpable. Los colaboradores no se sienten parte de la solución, lo que limita la innovación desde la base y frena el verdadero cambio cultural. Se pierde la oportunidad de capitalizar el talento interno para identificar nuevas eficiencias, soluciones creativas o mejoras en procesos que, sumadas, podrían generar un impacto sustancial.

Para superar este dolor, las empresas deben ir más allá de los comunicados internos o talleres genéricos. Es crucial traducir la estrategia de sostenibilidad en acciones tangibles y medibles para cada rol. Esto implica:

  1. Educación contextualizada: Mostrar con ejemplos claros cómo la sostenibilidad aplica a su área específica de trabajo. Un ingeniero debe entender su rol en el diseño eficiente, un comercial en la promoción de productos sostenibles, y un profesional de RRHH en la inclusión y bienestar.
  2. Narrativas inspiradoras: Conectar los objetivos de sostenibilidad con un propósito mayor que resuene con los valores personales de los empleados. Contar historias de impacto.
  3. Incentivos y reconocimiento: Valorar y premiar las iniciativas que demuestren compromiso con la sostenibilidad.
  4. Liderazgo visible: Que los líderes encarnen y demuestren su compromiso con la sostenibilidad en sus decisiones y comunicación diaria.

Cuando los colaboradores internalizan la sostenibilidad, no solo contribuyen a los objetivos corporativos, sino que también se convierten en embajadores genuinos, fortaleciendo la reputación de la empresa desde adentro hacia afuera. Es hora de sanar este dolor y transformar la sostenibilidad de una obligación estratégica en una pasión compartida por todos.

Alejandro Silva

Alejandro Silva Torres

Periodista con más de 20 años de experiencia en el área de las Comunicaciones Corporativas y Sostenibilidad de grandes empresas del país como Caja Los Andes y Enel Chile. Profesor adjunto en la escuela de Periodismo de la Universidad Gabriela Mistral y en la Escuela de Negocios de la Universidad San Sebastián. Miembro del jurado de Premios Eikon Chile a la excelencia en comunicaciones y sostenibilidad.

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