Hoy, sábado 31 de enero de 2026, Chile vivirá por primera vez el Día de los Patrimonios en Verano, una nueva fecha oficial que se suma a la tradicional celebración de mayo y que busca aprovechar la temporada estival para ampliar la participación ciudadana en torno a la cultura y la memoria. Con cientos de actividades gratuitas desde Arica a Magallanes, la invitación es redescubrir territorios y comunidades en pleno verano; desde Tiempos Sustentables proponemos dar un paso más y reconocer que, en tiempos de crisis climática, el patrimonio natural es hoy nuestro bien común más urgente de proteger.
Día de los Patrimonios en Verano 2026: por qué el patrimonio natural importa
El Día de los Patrimonios en Verano nace por decreto en 2025 para aprovechar enero y febrero, meses de vacaciones y mayor movilidad, como una oportunidad de vivir el patrimonio en playas, ríos, parques urbanos, museos y barrios históricos. La lógica es simple: si el patrimonio forma parte de nuestra vida cotidiana, tiene sentido celebrarlo también cuando recorremos el país con familia y amistades, no solo en jornadas puntuales de mayo.
En este nuevo contexto, los espacios naturales se vuelven protagonistas: balnearios, reservas, humedales urbanos, cerros isla y rutas de senderismo que mezclan descanso, identidad local y tensiones ambientales como sequía, contaminación y pérdida de biodiversidad. Ver estos lugares solo como “panoramas” es perder de vista que allí también se juega nuestra memoria ecológica y cultural: cada río, cada bosque y cada costa guarda historias de comunidades que han aprendido a vivir con el territorio y no a pesar de él.
Patrimonio natural de Chile y cambio climático: riesgos y oportunidades
Chile está entre los países más vulnerables a los efectos del cambio climático, con más de una década de sequía estructural, aumento de temperaturas extremas y temporadas de incendios forestales cada vez más largas. En la cordillera, los glaciares están perdiendo masa de manera acelerada, reduciendo la disponibilidad futura de agua para consumo humano, agricultura y generación hidroeléctrica en buena parte de las regiones centro y norte.
Los bosques nativos y matorrales son sumideros de carbono y barreras naturales frente a eventos extremos, pero enfrentan incendios reiterados, fragmentación de hábitats y reemplazo por monocultivos. Estudios recientes muestran que bosques del sur de Chile almacenan en promedio decenas de toneladas de carbono por hectárea, superando ampliamente los niveles de muchos bosques manejados en otros países, lo que los convierte en reservas estratégicas frente a la crisis climática.
En la costa, la combinación de aumento del nivel del mar, contaminación y presión inmobiliaria pone en riesgo humedales litorales, campos dunares y caletas artesanales que forman parte del patrimonio cultural inmaterial del país. Cuando un humedal se rellena, una playa colapsa de residuos o un bosque se quema una y otra vez, no solo perdemos paisaje: se erosiona la identidad local, se afectan actividades como el turismo y la pesca, y se compromete la calidad de vida de las ciudades que dependen de esos ecosistemas.
ODS y patrimonio natural: ciudades, consumo responsable y acción climática
El Día de los Patrimonios en Verano se conecta directamente con la Agenda 2030 y varios Objetivos de Desarrollo Sostenible que Tiempos Sustentables impulsa en su trabajo editorial.
- ODS 11 – Ciudades y comunidades sostenibles. Sin cerros verdes, humedales urbanos ni riberas sanas, nuestras ciudades quedan más expuestas a olas de calor, inundaciones y mala calidad del aire, especialmente en barrios con menos áreas verdes y menor infraestructura.
- ODS 12 – Producción y consumo responsables. Lo que ocurre con nuestras playas, ríos y parques en verano —plásticos, residuos, colillas de cigarro, uso intensivo de agua— es un termómetro de cuánto estamos dispuestos a cambiar hábitos cotidianos en favor del territorio.
- ODS 13 – Acción por el clima. Conservar y restaurar ecosistemas de alto almacenamiento de carbono, como bosques, turberas y humedales, es una de las medidas más costo‑efectivas para mitigar el calentamiento global y mejorar la resiliencia de comunidades locales.
- ODS 17 – Alianzas para lograr los objetivos. La nueva edición veraniega convoca a municipios, organizaciones comunitarias, universidades, empresas y ministerios a co‑diseñar actividades gratuitas, creando redes territoriales de cuidado del patrimonio natural y cultural.
Si asumimos este enfoque, el Día de los Patrimonios deja de ser solo una fiesta cultural y se convierte en un punto de control anual: un momento para preguntarnos qué ecosistemas hemos protegido o restaurado, cuáles seguimos perdiendo y qué alianzas nuevas estamos construyendo para revertir esa tendencia.
El rol de las mujeres en la protección del patrimonio natural
La comunidad de Tiempos Sustentables está compuesta mayoritariamente por mujeres chilenas entre 45 y 65 años, interesadas en noticias, estilos de vida y sostenibilidad, que visitan nuestro sitio varias veces al mes y permanecen en él más de un minuto por sesión. Se trata de una audiencia con alta capacidad de influencia en sus entornos: lideran equipos, departamentos, emprendimientos, organizaciones sociales y espacios comunitarios donde se toman decisiones clave sobre territorio y recursos.
En el ámbito corporativo, muchas ocupan roles vinculados a ESG, finanzas sostenibles, comunicaciones y asuntos corporativos, desde donde pueden impulsar proyectos de restauración ecológica, gestión hídrica responsable y programas de turismo sostenible. En municipios, juntas de vecinos, cooperativas y fundaciones, son ellas quienes organizan actividades ambientales, gestionan fondos concursables y articulan redes con otras instituciones para proteger humedales, quebradas y áreas verdes.
A nivel familiar, gran parte de la memoria ecológica —relatos sobre cómo eran los ríos, las lluvias, los bosques o los veranos de la infancia— se transmite a través de conversaciones cotidianas, muchas veces mediadas por mujeres cuidadoras. Convertir esos recuerdos en relatos públicos, proyectos educativos o rutas patrimoniales permite resistir la normalización de la crisis climática y construir una narrativa de orgullo territorial basada en la protección de ecosistemas, no solo en la nostalgia.
Acciones climáticas para este Día de los Patrimonios en Verano 2026
Para que este sábado 31 de enero no se quede en una foto para redes sociales, proponemos cinco acciones concretas para lectoras y lectores comprometidos con la sostenibilidad:
- Elegir actividades que integren naturaleza y cultura. Prioriza rutas que incluyan humedales urbanos, parques nacionales, reservas costeras o cerros isla donde se explique la relación entre patrimonio, biodiversidad y cambio climático, aprovechando la diversidad de panoramas gratuitos en todo el país.
- Observar críticamente la gestión ambiental de los lugares visitados. Pregunta por manejo de residuos, acceso a agua potable, controles de aforo y protección de flora y fauna; comparte públicamente buenas prácticas e identifica aquellos espacios donde aún falta incorporar estándares ambientales básicos.
- Registrar la memoria del territorio. Durante tus recorridos, conversa con personas mayores sobre cómo han cambiado ríos, bosques, playas y estaciones; registra sus relatos en audio, video o texto y busca formas de integrarlos en proyectos escolares, comunitarios o corporativos de educación ambiental.
- Conectar la experiencia con compromisos institucionales. Si trabajas en una empresa, universidad, municipio o gremio, aprovecha esta fecha para revisar metas climáticas, políticas de agua, proyectos de restauración y programas de apoyo a comunidades locales; pregúntate si están a la altura de los riesgos que ya vive el territorio.
- Transformar el pasaporte patrimonial en un pasaporte climático. Si usas el pasaporte oficial del Día de los Patrimonios, que se puede timbrar en distintos puntos del país, suma tus propias metas: por cada sello, comprométete con una acción concreta, como reducir viajes en auto, apoyar iniciativas de conservación local, cambiar patrones de consumo o participar en procesos de planificación territorial.
El patrimonio como contrato climático con el futuro
El calendario cultural de 2026 consagra al Día de los Patrimonios en Verano como el primer gran hito del año, seguido por la versión tradicional de mayo, el Día de los Patrimonios de Niñas, Niños y Adolescentes en agosto y la Noche de los Museos en octubre. Esta secuencia abre una oportunidad inédita para pensar el patrimonio no solo como aquello que heredamos, sino como un contrato activo con las próximas generaciones.
En un contexto de crisis climática, honrar ese contrato significa que cada decisión pública y privada —desde la planificación urbana y los proyectos de infraestructura hasta el diseño de productos turísticos y financieros— incorpore el impacto sobre glaciares, humedales, mares y bosques como criterio central, y no como un anexo. Al cruzar la puerta de un museo, subir a un bus patrimonial, caminar por una zona típica o recorrer una playa emblemática, la pregunta clave será: ¿qué estoy dispuesta y dispuesto a cambiar hoy para que este lugar siga existiendo, vivo, en 2050?
De esa respuesta dependerá que el Día de los Patrimonios en Verano se recuerde solo como una nueva fiesta cultural o como el punto de inflexión en la manera en que Chile entiende y cuida su patrimonio natural.
