Agua y gestión: El último tren para el liderazgo agrícola

Chile, históricamente reconocido como la potencia agroexportadora de la región, está cediendo terreno. Los datos de 2025 son una alerta roja: mientras las exportaciones de uva peruana a Estados Unidos crecieron un 61%, las nuestras cayeron un 21%. Esta «guerra de la uva» no se ha perdido por falta de calidad de nuestro producto, sino por una diferencia estratégica en seguridad hídrica e infraestructura.

El contraste regional: Inversión vs. Permisología

Perú ha entendido que el agua no es solo un recurso natural, sino un activo logístico. Han expandido sus cultivos hacia zonas de menor costo con fuertes inversiones en riego y tecnología.

Chile, en cambio, parece atrapado en un laberinto de diagnósticos y una burocracia paralizante que hoy conocemos como «permisología». Hoy existen proyectos con aprobaciones ambientales vigentes que permanecen estancados por trámites redundantes y plazos que se vuelven infinitos. Esta parálisis no solo frena miles de millones de dólares en inversión, sino que posterga la resiliencia que nuestras cuencas necesitan con urgencia frente al cambio climático.

Felizmente, vemos que el país se encamina hacia el mundo de las certezas: plazos claros, reglas estables y un sistema que combine eficiencia con seriedad. Si bien la permisología debe dejar de ser un obstáculo para que las autorizaciones sean más razonables y oportunas, el cambio legal es solo una cara de la moneda.

El salto tecnológico indispensable

Para recuperar terreno, la gestión del Estado y de los privados requiere de tecnología de vanguardia. No podemos administrar la escasez con herramientas del siglo pasado.

La implementación de soluciones como la «Plataforma Nacional para Proyecciones de Caudales de Corto, Mediano y Largo Plazo» es fundamental. Solo mediante la gestión de datos históricos y la modelación de escenarios hídricos en función de variables climáticas, podremos fortalecer la resiliencia de sectores vitales como la agricultura y la minería. La tecnología es la que permite que la eficiencia administrativa se transforme en seguridad hídrica real en el territorio.

El doble desafío para 2026

El desafío para este 2026 es doble:

  • Modernizar la administración para que sea un facilitador del desarrollo responsable.
  • Simultáneamente, dar un salto tecnológico en la gestión del recurso.

Agilizar no significa atropellar estándares, significa incorporar rigor técnico desde el inicio para que los proyectos sean viables. El agua no espera, y si no unimos una normativa ágil con herramientas tecnológicas de precisión, el liderazgo regional seguirá alejándose de nuestras fronteras.

Felipe Martin Cuadrado, Director Ejecutivo de MAS Recursos Naturales.

Felipe Martin Cuadrado

Director Ejecutivo

MAS Recursos Naturales

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