El aumento de asentamientos ilegales en Chile ha tenido un impacto ambiental alarmante, particularmente en la contaminación y degradación del suelo. Según el Catastro Nacional de Campamentos de TechoChile, entre 2022 y 2025, se sumaron 6.697 familias en situación de informalidad, alcanzando un total de 120.584 familias en 1.428 campamentos, lo que representa el 2,1% de los hogares del país. Estas tomas y campamentos carecen de servicios básicos y generan riesgos para la salud y el medio ambiente, con desechos orgánicos, basura, aguas negras y metales pesados afectando gravemente los terrenos.
José Manuel Bellalta, gerente general de GB Cinco Ambiental, explica que “las tomas carecen de servicios sanitarios básicos, lo cual conlleva riesgos para la salud de las personas y el deterioro del medio ambiente por la presencia de desechos orgánicos, basura, aguas negras y lixiviación de metales pesados”.
Minería y Agricultura
La problemática también abarca otras actividades humanas como la minería, agricultura intensiva, vertidos ilegales y residuos electrónicos.
El último «Catastro Nacional de Suelos con Potencial Presencia de Contaminantes» del Ministerio del Medio Ambiente (2023) revela que en Chile hay de 9.261 suelos potencialmente contaminados. De estos, 5.210 están activos, 958 inactivos, 2.786 en abandono y 307 sin clasificar.
El sector minería representa la mayor fuente de riesgo, con actividades relacionadas con la extracción y procesamiento de minerales como cobre, plata, molibdeno y oro, además de residuos mineros en desuso que contaminan la tierra y las aguas subterráneas.
Javier Ojeda, gerente general de Approbe, señala que “una dificultad adicional es la generación de polvo en suspensión en los caminos de tierra de las faenas, que puede mitigarse modificando las características físicas de las partículas, aumentando la humedad del suelo, sin generar mayor contaminación. El punto es usar un supresor inadecuado puede generar más problemas que soluciones, por ejemplo, las sales que contaminan las napas, los derivados del petróleo que afectan los cauces de los ríos, y la percolación del agua contaminada y los cloruros que perjudican los suelos”.
En el sector agrícola también se detecta contaminación por tránsito en caminos de tierra y por el uso intensivo de pesticidas y fertilizantes. Otro frente, se encuentra en los residuos electrónicos en desuso. En el 2021 alcanzaron 57 millones de toneladas a nivel global según la ONU y son riesgosos por la liberación de metales pesados y sustancias químicas tóxicas en el medioambiente.
Humedales
El daño a los suelos puede afectar los ecosistemas. Pablo T. Silva Jordán, consultor en proyectos de recursos hídricos, destaca que, “en la macrozona central, según el Catastro de los Recursos Vegetacionales y Uso de la Tierra de la CONAF (2024), se ha registrado una pérdida de 19 mil hectáreas de humedales, debido al desarrollo urbano, contaminación y desviación de aguas”.
Silva Jordán resalta que, como ejemplo de conservación en un entorno urbano, la declaración del Loa como Humedal Urbano (19 de mayo). De todas maneras, advierte que hay que estar atentos a que “se respeten los usos tradicionales de aguas previamente establecidos en ese territorio”.
Para Bellalta, la clave está en la gestión, evaluación y remediación de sitios impactados: “Para la conservación y restablecimiento de los suelos es imprescindible la debida diligencia ambiental, la caracterización de sitios contaminados, la gestión adecuada de residuos, y el uso de técnicas innovadoras de remediación, que incluyan monitoreo y control ambiental in situ considerando algunos ecosistemas específicos como humedales, para transformar terrenos afectados en espacios seguros y útiles para la comunidad”.
Chile, en ese sentido, avanza en la adopción de soluciones tecnológicas y sostenibles para proteger, remediar y recuperar sus suelos, con el compromiso de preservar su biodiversidad y garantizar un desarrollo más sustentable.

Carlos Rubilar Camurri
Periodista y Executive MBA. Cuenta con 25 años de experiencia profesional en comunicación estratégica, educación superior y política, tanto en el sector privado como público. Se ha especializado Comunicación Estratégica, Asuntos Públicos y Sostenibilidad, con un enfoque en asuntos hídricos, medioambientales y criterios ESG.
