La Certificación de Empresa B, una Respuesta Efectiva Frente a los Desafíos de Sostenibilidad de las Gobernanzas de las Empresas.

La sostenibilidad en pocos años ha pasado de ser un concepto “boutique” a una exigencia ineludible en el mundo empresarial actual. Sin embargo, su real incorporación en el ADN de las empresas aún enfrenta importantes desafíos, especialmente a nivel de gobernanza. Superar estas barreras es fundamental para que las organizaciones no solo cumplan con las expectativas sociales y ambientales, sino que también aseguren su viabilidad en el largo plazo. Y en este sentido, la certificación como Empresa B emerge como una herramienta poderosa y necesaria.

Los mayores desafíos de gobernanza

La integración de la sostenibilidad en el negocio requiere un cambio profundo en la estructura y cultura organizacional, empezando por su cúpula. Y en este sentido, los principales desafíos de gobernanza incluyen:

  • Falta de compromiso de la alta dirección: A menudo, la sostenibilidad se ve como un área de cumplimiento o incluso de marketing, y no como un pilar estratégico. Si la alta dirección y los directorios no están genuinamente comprometidos y no la incorporan en la visión y misión de la empresa, cualquier iniciativa será superficial y de bajo impacto. Este compromiso debe traducirse en la asignación de recursos adecuados, la definición de metas claras y por supuesto también, la rendición de cuentas.
  • Estructuras organizacionales poco flexibles: Muchas empresas mantienen estructuras jerárquicas tradicionales que dificultan la colaboración interáreas. La sostenibilidad, por su naturaleza holística, requiere una coordinación constante entre áreas como operaciones, finanzas, recursos humanos y marketing. Los silos en las empresas impiden esta visión integral y la implementación efectiva de políticas sostenibles.
  • Ausencia de métricas e indicadores claros: Para gestionar la sostenibilidad, es fundamental poder medirla. Sin embargo, muchas empresas carecen de indicadores de desempeño robustos que permitan cuantificar el impacto ambiental y social de sus acciones, así como tampoco pueden medir el progreso que van teniendo en este mismo sentido. Esta ausencia dificulta la toma de decisiones informada  y la rendición de cuentas.
  • Cortoplacismo: La presión por resultados financieros inmediatos a menudo domina las agendas de los directorios. Las inversiones en sostenibilidad, que suelen tener un retorno a mediano y largo plazo, pueden ser postergadas o descartadas en favor de ganancias rápidas. Este enfoque cortoplacista genera una importante barrera para la integración real de la sostenibilidad.
  • Falta de capacitación y conciencia del Directorio: Los miembros de los directorios no siempre cuentan con los conocimientos necesarios sobre los riesgos y oportunidades asociados a la sostenibilidad. La falta de educación en temas como cambio climático, derechos humanos, economía circular, entre otros, complica su capacidad para guiar estratégicamente a la empresa en esta dirección.

La Importancia de la Certificación Empresa B

Frente a estos desafíos, la certificación de Empresa B se presenta como una hoja de ruta y un catalizador para la transformación. Este sello no es solo un reconocimiento, sino un compromiso legal y estructural que obliga a las empresas a equilibrar el propósito y las ganancias.

  • Compromiso legal con el propósito: Las Empresas B modifican legalmente sus estatutos para incluir el triple impacto (social, ambiental y económico) en su propósito empresarial. Esto significa que la maximización del valor para los accionistas ya no es el único fin, sino que deben considerar explícitamente el impacto en todos sus stakeholders: trabajadores, clientes, proveedores, la comunidad y el medio ambiente. Esta redefinición legal es un poderoso antídoto contra el cortoplacismo y la falta de compromiso en la gobernanza.
  • Marco de gestión y medición integral con altos estándares: El proceso de certificación de Empresa B exige a las compañías evaluar su desempeño de acuerdo a altos estándares sociales y ambientales, lo que proporciona un marco estructurado para identificar brechas, establecer metas y medir el progreso. Lo riguroso del proceso impulsa a las empresas a desarrollar métricas claras y a integrar la sostenibilidad en todas sus operaciones.
  • Atracción de talento y clientes conscientes: Las nuevas generaciones de profesionales y consumidores valoran cada vez más la ética y el propósito de las empresas. Ser una Empresa B no solo mejora la reputación, sino que también atrae y retiene talento comprometido, así como a clientes que buscan marcas con un impacto positivo.
  • Fortalecimiento de la gobernanza: Dentro de los estándares que las empresas deben cumplir, se incluyen secciones específicas sobre los temas de gobernanza, incentivando a las empresas a establecer comités de sostenibilidad, incorporar KPIs de impacto en la evaluación del desempeño de los ejecutivos y asegurar que los principios de sostenibilidad sean parte de la cultura organizacional desde la alta dirección hasta la base.
  • Acceso a una comunidad global de impacto: Las Empresas B forman parte de un movimiento global de compañías que comparten la visión de usar los negocios como una fuerza para el bien, en donde pueden aprender unas de otras, colaborar y generar redes que aceleren la verdadera transformación.

En conclusión, la certificación de Empresa B no es una moda, sino una herramienta estratégica que proporciona el marco, el compromiso legal y el impulso cultural necesarios para que las empresas no solo prosperen, sino que también contribuyan activamente a un futuro más justo y sostenible. Es el momento de que más empresas chilenas adopten este camino y demuestren que es posible hacer negocios de una manera diferente. 

#SumaLoQueEres 

Porque cuando sumamos lo que cada uno es, el impacto se multiplica. 

Zdenka Astudillo

Zdenka Astudillo Mihovilovic

Directora Ejecutiva

Sistema B Chile

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