Sostenibilidad: más allá del ruido

Hace apenas unos años, hablar de sostenibilidad era hablar de futuro. Hoy, el término se encuentra bajo fuego: cuestionado, politizado, incluso evitado. Pero, más allá del ruido y la controversia, los desafíos que busca abordar no han desaparecido , al contrario, se han intensificado. Por ejemplo, las emisiones globales de CO2 siguen en aumento a pesar de los compromisos internacionales, y la desigualdad social continúa creciendo en muchas regiones del mundo. ¿Estamos preparados para sostener nuestras convicciones cuando resulta incómodo hacerlo?

Las métricas ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) han sido clave para aplicar la sostenibilidad en la práctica, midiendo impactos y desempeño con foco en generar valor económico y social de forma integrada. Pero hoy, frente al escepticismo, muchos han optado por renombrar la sostenibilidad con términos como “creación de valor”, “gestión de riesgos” o “resiliencia”. Lo importante, sin embargo, no es el nombre, sino la intención estratégica detrás.

La sostenibilidad, bien entendida, no es un área de soporte ni una campaña comunicacional. Es una forma de mirar el negocio de manera integral, reconociendo las condiciones sociales, ambientales y económicas que lo rodean. Nos ayuda a entender qué les importa a nuestros grupos de interés, cómo los afecta nuestra gestión y qué oportunidades emergen cuando los escuchamos activamente.

Un buen ejemplo es iansa, que, al identificar nuevas preferencias alimenticias, desarrolló una línea de comida rápida chilena y saludable. Una innovación con propósito, nacida desde la empatía con el entorno.

Pero la sostenibilidad no sólo trata de oportunidades. También nos permite anticipar riesgos, tomar decisiones difíciles y generar valor en el largo plazo. No es un ejercicio reputacional. Es un marco estructurado para la toma de decisiones.

El liderazgo comprometido y una cultura organizacional que valore la transparencia y la colaboración son esenciales para que la sostenibilidad deje de ser una aspiración y se convierta en acción concreta.

Cuando se hace bien, la sostenibilidad no sólo protege el planeta y las personas, sino que también impulsa la innovación, mejora la reputación y fortalece la competitividad a largo plazo.

Entonces, ¿cómo avanzar sin perdernos en un simple rebranding? Como señala el Profesor Ioannou del London Business School, el verdadero reto hoy no es explicar más fuerte, sino seguir construyendo cuando nadie aplaude.

Aquí algunas ideas sobre cómo avanzar sin perder el rumbo:

  1. Integrar sostenibilidad en la estrategia central del negocio.
    No como un anexo, sino como una lente transversal: desde qué productos se desarrollan, hasta cómo se asigna el capital y se evalúa el desempeño.
  2. Conectar con el contexto real.
    Entender el entorno social, ambiental y económico no es opcional. Es el punto de partida para tomar decisiones relevantes y sostenibles.
  3. Elevar la conversación en los niveles de decisión.
    Si el directorio no entiende la sostenibilidad como una preocupación estratégica, hay una vulnerabilidad estructural. Hay que formar, involucrar y alinear.
  4. Alinear incentivos y recursos.
    La sostenibilidad debe influir en bonos, inversiones y aprobación de proyectos. Lo que no se recompensa, no se prioriza.
  5. Fortalecer capacidades internas y alianzas.
    Legal, finanzas, operaciones, personas. Cada área debe ser parte activa de la transformación. La sostenibilidad no avanza en silos.
  6. Dejar que la acción hable más fuerte que el discurso.
    En tiempos turbulentos, la credibilidad se construye en silencio. Es mejor construir que anunciar.
  7. Ser honestos con los trade-offs.
    No todo es “ganar-ganar”. A veces, avanzar requiere renunciar a prácticas cómodas. Nombrar esos costos es parte del liderazgo responsable.
  8. Mantener el rumbo en tiempos adversos.
    La presión política o reputacional puede cambiar. Lo que no cambia son los riesgos reales: el cambio climático, la desigualdad, la disrupción social.

Cumplir con las expectativas de los stakeholders ya no es un lujo. Es una condición de supervivencia empresarial. La sostenibilidad no es una narrativa: es una convicción puesta en acción, una forma de tomar decisiones incluso cuando no es popular hacerlo.

¿Y tú, qué pasos puedes dar hoy en tu organización para dejar de lado el ruido y avanzar con convicción?

Cuando el ruido se disipe, lo que quedará no será el nombre que usamos — “ESG”, “resiliencia” o “negocio responsable” — sino la convicción y el coraje para construir lo que realmente importa, incluso cuando no sea fácil ni popular.

Sostener la sostenibilidad es elegir avanzar más allá del ruido, manteniendo firme la dirección cuando desaparece la ovación y apostando por un futuro que vale la pena, aunque hoy cueste explicarlo.

Porque la verdadera sostenibilidad no es una moda ni un discurso; es una acción constante, responsable y valiente.

Paulina Musalem

Magíster en sustentabilidad de la Universidad del Desarrollo , MBA e ingeniero comercial de la Universidad Católica  con intercambio en la Universidad de St Gallen, diplomada en derechos humanos en Universidad  Alberto Hurtado y economía circular en el  MIT

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