
Tiempos Sustentables On-Air
En el panorama actual de la gestión de residuos, el manejo de los residuos de establecimientos de atención de salud (REAS) se ha convertido en un tema crítico para la sostenibilidad ambiental y sanitaria en Chile. Un análisis detallado de las normativas vigentes, como el Decreto Supremo N°6 y el Manual de Manejo de REAS de 2010 del Ministerio de Salud, junto con protocolos de hospitales chilenos, revela una hoja de ruta para mitigar riesgos y promover prácticas responsables.
Regulaciones Clave y el Enfoque en la Minimización
El marco legal para la gestión de REAS en Chile está cimentado en el Decreto Supremo N°6 de 2009, que establece las condiciones sanitarias y de seguridad para el manejo de estos residuos. Este reglamento clasifica los REAS en cuatro categorías según su nivel de riesgo: residuos peligrosos, radiactivos de baja intensidad, especiales y sólidos asimilables a domiciliarios.
Un concepto fundamental introducido por el manual del Ministerio de Salud es la «minimización», que prioriza la reducción de la cantidad y peligrosidad de los residuos desde su origen. Esta estrategia jerárquica —minimizar, tratar, disponer— es clave para una gestión sostenible, promoviendo acciones como la optimización de compras, la sustitución de insumos y el uso de materiales reciclables.
La Importancia Vital de la Segregación en Origen
La segregación en la fuente de generación es la práctica más importante y la base para una gestión eficiente de los REAS. Una clasificación incorrecta puede aumentar significativamente los costos y exponer al personal y al público a riesgos sanitarios y ambientales. Los protocolos internos, como el del Hospital San Pablo de Coquimbo, demuestran la aplicación de esta normativa con un sistema claro de contenedores de colores y etiquetas para cada tipo de residuo (gris o negro para asimilables, amarillo para especiales y rojo para peligrosos).
Tecnologías de Tratamiento y su Impacto Ambiental
Cuando los residuos no pueden ser minimizados, su tratamiento y eliminación deben realizarse de manera segura. El manual de manejo detalla tecnologías como el autoclavado y la incineración. El autoclavado, que utiliza calor y presión para inactivar microorganismos, es un método efectivo para residuos especiales, aunque no reduce el volumen significativamente.
Por su parte, la incineración es una opción para reducir el volumen de residuos en un 90% y destruir materia orgánica, pero debe cumplir con estrictas regulaciones para controlar la emisión de contaminantes como dioxinas y gases ácidos. La normativa exige que los incineradores cuenten con doble cámara de combustión y quemadores auxiliares, y que se adhieran a límites máximos de emisión para proteger la calidad del aire y la salud pública.
Sostenibilidad Empresarial y Responsabilidad Climática
La gestión adecuada de REAS es un componente clave de la sostenibilidad empresarial en el sector de la salud. La adopción de estas prácticas no solo asegura el cumplimiento normativo, sino que también protege a los trabajadores y pacientes, minimiza el impacto ambiental y reduce la huella de carbono asociada al transporte y eliminación de residuos. Al implementar planes de contingencia y programas de capacitación, los establecimientos de salud se convierten en líderes en responsabilidad ambiental, contribuyendo a la seguridad y el bienestar de la comunidad y del planeta en general.
Conclusión
La gestión de los residuos de establecimientos de atención de salud (REAS) en Chile trasciende la mera normativa sanitaria para convertirse en un pilar fundamental de la sostenibilidad empresarial y ambiental. A través de un marco regulatorio sólido, como el Decreto Supremo N°6, y la implementación de protocolos internos, como el del Hospital San Pablo de Coquimbo, se ha establecido una ruta clara para mitigar los riesgos asociados a estos desechos. La priorización de la «minimización», la segregación en origen y la elección de tecnologías de tratamiento eficientes y controladas no solo protegen a los trabajadores, pacientes y al público en general, sino que también contribuyen a la protección del medio ambiente y a la lucha contra el cambio climático. El desafío futuro radica en expandir estas prácticas a todos los niveles de atención de salud, fomentando una cultura de responsabilidad que vea en cada residuo una oportunidad para innovar y construir un sector sanitario más seguro y sostenible.
