En un mundo donde la crisis climática, la desigualdad social y la sobreexplotación de recursos han llegado a niveles críticos, el modelo económico tradicional basado en el crecimiento ilimitado está siendo cuestionado. Hoy, más que nunca, la economía con propósito se posiciona como una alternativa real y necesaria para construir un futuro sostenible.
“No podemos seguir midiendo el éxito de nuestras economías únicamente por el crecimiento del PIB. Necesitamos un sistema que valore el bienestar humano y la salud del planeta.” – Kate Raworth, economista y autora de Doughnut Economics.

¿Qué es la economía con propósito?
La economía con propósito —también llamada economía del bien común o economía regenerativa— propone que las empresas, en lugar de enfocarse únicamente en la maximización de utilidades, incorporen en su núcleo valores como la sostenibilidad, la equidad y el bienestar social. Este enfoque busca que el éxito no se mida solo en términos financieros, sino también en su impacto positivo en las personas y el planeta.
El concepto no es nuevo, pero en los últimos años ha cobrado más fuerza debido a la creciente presión de los consumidores, inversionistas y reguladores que exigen modelos de negocio más responsables.
Tendencias que impulsan la economía con propósito en 2025
Las empresas que buscan alinearse con este modelo deben comprender las tendencias actuales que están marcando el camino:
1. Finanzas éticas y banca sostenible
La Banca Ética sigue ganando terreno en América Latina, promoviendo inversiones responsables que financian proyectos con impacto social y ambiental. Joan Melé, presidente de la Fundación Dinero y Conciencia, continúa siendo una de las voces más influyentes en la materia, impulsando a empresas y ciudadanos a repensar el uso del dinero como una herramienta de cambio positivo.
2. Economía circular y reducción de residuos
Modelos como el de Algramo, que ofrece productos a granel en envases reutilizables, o Loop, que desarrolla sistemas de packaging retornable, están revolucionando la industria del consumo masivo. La reducción del desperdicio es ahora una prioridad para las marcas que buscan mejorar su huella ambiental.
3. Consumo consciente y sostenibilidad como valor de marca
Según estudios recientes, más del 70% de los consumidores prefieren marcas que demuestren un compromiso real con la sostenibilidad. Empresas que implementan prácticas responsables, como comercio justo, producción local y transparencia en su cadena de valor, están ganando la fidelidad de un mercado cada vez más exigente.
4. Regulación y estándares de sostenibilidad
A nivel global, la regulación está avanzando rápidamente. En Chile, la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor) sigue ampliando su alcance, exigiendo a las empresas hacerse cargo del impacto ambiental de sus productos. En Europa, la directiva de debida diligencia en sostenibilidad corporativa está marcando un precedente que tarde o temprano impactará a todas las empresas con presencia internacional.
5. Tecnología para la sostenibilidad
La inteligencia artificial y el big data están siendo utilizados para optimizar el uso de recursos y mejorar la eficiencia en sectores como la agricultura, la manufactura y la energía. Empresas que adopten estas tecnologías podrán reducir costos y al mismo tiempo minimizar su impacto ambiental.
El rol de las empresas en la transición hacia una economía con propósito
“Las empresas que no integren la sostenibilidad en su estrategia están condenadas a desaparecer. Los consumidores y los inversionistas están exigiendo modelos de negocio responsables.” – Paul Polman, ex CEO de Unilever.
Las compañías que liderarán el futuro serán aquellas que comprendan que la sostenibilidad no es solo una tendencia, sino un pilar estratégico. Integrar criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en la toma de decisiones, medir el impacto de sus operaciones y comunicar con transparencia serán factores clave para la competitividad en los próximos años.
En un contexto donde los desafíos globales son cada vez más complejos, la economía con propósito se presenta no solo como una alternativa, sino como la única vía viable para un desarrollo equitativo y sostenible. Las empresas que abracen este cambio no solo estarán contribuyendo a un mundo mejor, sino que también asegurarán su relevancia y éxito en el futuro.
¿Tu empresa ya está avanzando hacia este modelo? El momento de actuar es ahora.
