
1. Introducción: El Punto de Control Crítico del 28 de Enero
El 28 de enero no representa una efeméride de celebración, sino un hito de auditoría técnica global. En esta fecha convergen el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2 y el Día de la Acción frente al Calentamiento Terrestre, hitos diseñados para contrastar la retórica política con la realidad termodinámica del sistema planetario.
Desde la perspectiva de la revista Tiempos Sustentables, la brecha entre las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs) y el límite de seguridad de 1.5ºC establecido por el IPCC es alarmante. Mientras la ciencia exige una estabilización inmediata, la trayectoria actual de los compromisos estatales nos encamina hacia un calentamiento de ~2.6ºC. La acción climática contemporánea no enfrenta un vacío de soluciones tecnológicas, sino un déficit crítico de escala y velocidad en la transformación de la infraestructura física global.
2. El Fundamento Termodinámico: Más allá de la Intuición Climática
El calentamiento global es un desequilibrio cuantificable en el balance energético de la Tierra. El sistema climático depende del equilibrio entre la radiación de onda corta (solar entrante) y la radiación de onda larga o infrarroja (saliente). Los gases de efecto invernadero (GEI) absorben esta energía en el espectro infrarrojo, impidiendo su disipación al espacio exterior.
Este fenómeno ha generado un forzamiento radiativo antropogénico total de 2.7 W/m2 respecto a la era preindustrial. El CO2 es responsable de aproximadamente el 80% de este aumento, exacerbado por una vida media atmosférica que se extiende por siglos. Los hitos registrados en la Curva de Keeling son irrefutables:
- Concentración actual: El CO2 atmosférico fluctúa por encima de las 420 ppm.
- Contexto histórico: Durante los últimos 800,000 años, la concentración nunca superó el límite de 300 ppm.
- Velocidad de cambio: La tasa de aumento actual es 100 veces superior a cualquier ciclo natural registrado en el registro geológico.
3. La Infraestructura de Datos: El Motor Invisible de la Acción
Una premisa central para la comunidad científica latinoamericana es que no existe acción climática efectiva sin observación sostenida. La toma de decisiones no puede cimentarse en diagnósticos incompletos; la observación directa es el pilar de la gestión de riesgos.
Un ejemplo crítico es el arreglo de boyas TAO/TRITON en el Pacífico tropical, heredero del histórico programa TOGA. Esta red es la infraestructura fundamental para monitorear la estructura térmica subsuperficial del océano, esencial para anticipar fenómenos como El Niño y La Niña. Aunque la observación satelital provee una cobertura superficial valiosa, solo la medición in situ permite captar las transiciones térmicas profundas donde se gestan los extremos climáticos globales.
La «erosión» de estos datos, causada por la vulnerabilidad en el financiamiento de agencias como la NOAA y por prioridades políticas cambiantes, constituye un riesgo sistémico. Esta degradación de la infraestructura de datos es «invisible» hasta que ocurre un desastre cuya magnitud no pudimos prever por falta de series temporales continuas. Sin una base de datos sólida, la arquitectura de la política climática se construye sobre arenas movedizas.
4. Columna Invitada: Perspectiva Académica y Data Observatory
El Dr. Martinez-Villalobos, investigador del Data Observatory, destaca que Chile provee datos de impacto estratégico global. La gestión de información sobre el borde costero, la degradación de suelos y el estrés hídrico es vital para comprender los bucles de retroalimentación en el Hemisferio Sur.
Su tesis es clara: las economías regionales deben elevar la inversión en ciencia de datos a una prioridad de I+D+i. Fortalecer esta infraestructura permite transformar la incertidumbre en escenarios proyectables, optimizando la inversión pública y privada frente al cambio climático acelerado.

5. El Presupuesto de Carbono y el Diagnóstico Sectorial
El concepto de Carbon Budget define la cantidad total de CO2 que la humanidad puede emitir antes de agotar la probabilidad de mantenerse bajo el umbral de 1.5ºC. Con emisiones globales de aproximadamente 40 GtCO2 anuales, este presupuesto se agotará antes de 2035.
Para orientar la ingeniería de mitigación, es imperativo desglosar las fuentes emisoras según el último balance técnico:
| Sector | Porcentaje de Emisión (aprox.) |
|---|---|
| Generación de Energía (Electricidad y Calor) | 35% |
| Agricultura, Silvicultura y Uso de la Tierra (AFOLU) | 24% |
| Industria (Cemento, Acero, Química) | 21% |
| Transporte | 14% |
| Edificación | 6% |
6. Ingeniería de la Descarbonización: Soluciones y Vectores Energéticos
La transición exige focalizarse en los sectores «difíciles de abatir» (hard-to-abate), donde la densidad energética requerida supera las capacidades actuales de la electrificación convencional. La descarbonización real se apoya en tres pilares tecnológicos:
- Electrificación Masiva y Almacenamiento (BESS): Representa la ruta de mayor eficiencia termodinámica. El reto consiste en la gestión de la intermitencia de fuentes renovables mediante baterías a escala de red y sistemas de Smart Grids.
- Hidrógeno Verde (H2V): Vector energético producido por electrólisis. Su rol es insustituible en la producción de amoníaco para fertilizantes y en la reducción directa de hierro para la industria siderúrgica.
- Captura y Almacenamiento de Carbono (CCUS/DAC): El IPCC establece que el Net Zero es inalcanzable sin emisiones negativas. Esto requiere diferenciar entre la captura en fuente (filtros en chimeneas industriales) y la Captura Directa del Aire (DAC). Mientras la primera previene nuevas emisiones, la segunda tiene el potencial de revertir la concentración atmosférica, aunque a un costo energético superior.
7. Marco Regulatorio y Economía de la Transición (ESG)
La viabilidad de estas soluciones depende de mecanismos de Carbon Pricing. Se estima que el precio por tonelada de CO2 debe superar los $75-100 USD para incentivar el cambio tecnológico. Para Latinoamérica, este precio representa un desafío regulatorio mayor, pero es esencial para evitar la fuga de capitales hacia mercados con mayores exigencias de Taxonomía Verde.
Bajo el estándar GHG Protocol, las organizaciones deben transparentar sus emisiones en tres niveles:
- Alcance 1: Emisiones directas en sitio.
- Alcance 2: Emisiones indirectas por consumo eléctrico.
- Alcance 3: Emisiones en toda la cadena de valor (el desafío más complejo para la industria regional).
Desde una óptica macroeconómica, el costo de la transición (2-3% del PIB global) es marginal frente al costo de la inacción, que amenaza con desestabilizar la infraestructura financiera mundial.
8. Conclusión: De la Contabilidad a la Ingeniería
La acción climática en nuestra región debe evolucionar de una fase de «contabilidad de carbono» hacia una fase de ingeniería de descarbonización profunda. Esto implica una dualidad estratégica: defender el presupuesto de investigación científica y proteger redes de datos como TAO/TRITON, mientras transformamos simultáneamente los procesos físicos de nuestra base industrial.
El 28 de enero debe ser un punto de control técnico para la comunidad universitaria y política. No hay espacio para la complacencia; la protección de la infraestructura de datos y la aceleración de la escala tecnológica son las únicas garantías de resiliencia para nuestras sociedades en el siglo XXI.
