En 2026, Chile enfrenta una crisis de incendios forestales vinculada a la anomalía térmica global de 1.5°C. Este fenómeno no solo afecta la biodiversidad, sino que constituye un riesgo sistémico para la economía chilena, afectando la infraestructura crítica y obligando a las empresas a reportar bajo estándares IFRS S2. La solución propuesta transita de la mitigación reactiva hacia una adaptación resiliente y gobernanza territorial con enfoque Nature-Positive.

