
Chile presenta hoy brechas socioterritoriales inaceptables. Los beneficios del desarrollo y el crecimiento no están llegando de manera equitativa a todas las regiones. En el corazón de esta desigualdad yace una profunda paradoja: diversos territorios rurales y apartados albergan comunidades con un rico y denso patrimonio biocultural, pero al mismo tiempo presentan marcadores de pobreza increíblemente elevados.
¿Cómo revertir esta situación? El informe «Miradas País 2025», publicado por la Fundación Superación de la Pobreza, advierte que el modelo económico tradicional, centrado en la exportación de commodities y grandes proyectos de inversión, no entrega una respuesta adecuada a los problemas a nivel local. Ante la crisis climática y la urgencia social, la mera «sostenibilidad» ya no es suficiente; es imperativo transitar hacia una economía regenerativa.
¿Qué es la Economía Regenerativa y por qué Chile la necesita?
Ya no basta con sostener o mantener los sistemas actuales; es necesario dar un paso más allá para restaurar, recuperar y regenerar tanto el medioambiente como el tejido social de nuestras comunidades.
El investigador Gerardo Wijnant, autor del documento, subraya la necesidad de una «economía con apellidos». Basándose en el modelo de la «economía rosquilla» de la economista británica Kate Raworth, el informe propone un desarrollo que satisfaga las necesidades humanas esenciales (el piso social) sin transgredir los límites finitos de nuestro planeta (el techo ecológico).
Casos de Éxito: El cooperativismo que ya está transformando el país
A pesar de las adversidades, desde los territorios están floreciendo iniciativas de economía social y solidaria que demuestran que el bien común es rentable y resiliente. Entre los casos más destacados del informe se encuentran:
- Rayén Lafkén (Región del Biobío): Una cooperativa de mujeres mapuche-lafkenche en Tirúa que procesa cochayuyo para crear snacks y harina. Mediante una economía solidaria, han transformado un oficio ancestral en resistencia económica, logrando autonomía, multiplicando ingresos y revalorizando su cultura en una zona rural históricamente empobrecida.
- Resiliencia en Villa Botania (Región de Valparaíso): Durante los devastadores incendios de febrero de 2024, esta villa fue uno de los pocos espacios que no resultó afectado. El éxito radicó en un trabajo colaborativo previo de reducción de riesgos: 70 viviendas organizadas instalaron estanques de agua, desmalezaron el terreno y fortalecieron sus liderazgos locales.
- Innovación ante el fuego con «Buena Cabra» (Región del Biobío): En Santa Juana, donde el 55% del territorio se quemó en 2023, este proyecto utiliza rebaños de cabras para crear cortafuegos naturales. Al consumir la vegetación selectivamente, reducen el combustible forestal, combinando saberes campesinos y apoyo académico de la Universidad de Concepción.
- Cooperativas Vitivinícolas (Valle de Itata): Iniciativas como COOVICEN (que alcanzó 1.500.000 litros en su última temporada) o MOSCIN COOP (que exporta vinos de cepas ancestrales a Suecia) demuestran cómo la colaboración y el rescate de la identidad local abren puertas en mercados internacionales.
Avances del Estado: Hacia una institucionalidad facilitadora
Para que el patrimonio biocultural se resguarde y potencie, el Estado debe actuar como un articulador eficiente y no puede ni debe estar ausente. El documento destaca hitos recientes y vitales para el ecosistema:
- Creación del INAC: El Instituto Nacional de Asociatividad y Cooperativismo, nacido al alero de CORFO, representa el hito de política pública más importante para este modelo en los últimos 50 años. Su misión es articular y robustecer la oferta estatal para el cooperativismo.
- Compras Públicas con Impacto Local: INDAP ha logrado un avance significativo al permitir, mediante un convenio marco, que 26 organizaciones de pequeños y medianos agricultores vendan directamente al Estado. Esto inyecta recursos a las economías locales y fomenta los circuitos cortos de comercialización.
Los 3 grandes desafíos para consolidar el modelo
«Miradas País 2025» no sólo diagnostica, sino que propone soluciones urgentes para escalar este impacto:
- Simplificar los instrumentos públicos: Muchas agrupaciones de base se sienten intimidadas al postular a fondos estatales debido a un lenguaje y exigencias complejas. Se requiere descentralizar la gestión y crear metodologías facilitadoras de alcance local.
- Combatir la informalidad con incentivos reales: Con aproximadamente 2,4 millones de personas en empleos informales, es urgente facilitar la formalización. El sistema actual muchas veces castiga la formalización haciendo perder beneficios sociales, por lo que se propone un sistema gradual.
- Creación de un Fondo de Innovación y Regeneración Biocultural: Las cooperativas enfrentan graves dificultades para acceder a créditos tradicionales debido a que el sistema financiero no comprende sus modelos de gobernanza. Se propone la creación de fondos específicos y mecanismos de garantía estatal para asegurar un financiamiento estable.
Superar la pobreza y proteger nuestra biodiversidad exige mirar a nuestros territorios no como simples zonas de extracción, sino como redes vivas llenas de oportunidades para el «buen vivir». La regeneración de Chile ya comenzó en sus campos, caletas y barrios; es momento de que las grandes estructuras económicas y gubernamentales sigan su ritmo.
Descarga y profundiza
Para conocer en detalle las propuestas de política pública y explorar a fondo el análisis de Gerardo Wijnant, te invitamos a revisar el documento original.
